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Entre Nosotras
Wednesday 13, May 2015
Mujeres asumen el compromiso en programa de Defensoría del SPVG

El entusiasmo invadió el aula. Y las contagió a todas. Mientras se encontraban en grupos de cinco, la expectación de estas 30 mujeres se demostraba

El entusiasmo invadió el aula. Y las contagió a todas. Mientras se encontraban en grupos de cinco, la expectación de estas 30 mujeres se demostraba, ya que el vaivén de sus lapiceros salpicaba sus cuadernos de información relacionada con los derechos humanos.

Sumado a eso, sus expectativas salieron a flor de piel durante un ejercicio en que la facilitadora invitó a una representante de cada grupo a compartir sus expectativas de la segunda edición del Diplomado en Defensoría de Derechos Humanos de la Mujer, iniciativa coordinada por la Asociación para la Autodeterminación y Desarrollo de Mujeres Salvadoreñas (ASmujeres) y Fundación Latitudes e impartida en la Universidad de El Salvador (UES) y la Universidad Don Bosco (UDB).

Unas externaban su preocupación en torno a la problemática de violencia contra la mujer, caracterizada por informes previos de este Sistema de Prevención de Violencia de Género (SPVG) como un cáncer que carcome el territorio; otras, en cambio, se han involucrado de lleno con casos de violencia, pero desconocen qué mecanismos utilizar o las instancias a las que acudir para apoyar a las víctimas.

“Las mujeres conocen. En primer lugar, hay una característica que se nota: están totalmente identificadas con el problema, más de alguna ha sufrido algún tipo de violencia y sabemos que, en nuestras comunidades y cualquier sector, a través de los ámbitos que se da la violencia, ellas han identificado. Ellas dicen que vivencian todo lo que ven allí (en el diplomado); se les da la apertura necesaria y, probablemente, podría decir que vienen también a hacer catarsis hasta algún punto dentro de este grupo”, explica Erika Torres, trabajadora social de ASmujeres y encargada de logística de esta certificación académica.

El Diplomado de Defensoría en Derechos de la Mujer cuenta con un cupo de hasta 60 personas, impartido en ambas universidades, las cuales comprenden los municipios de intervención de este SPVG: Cuscatancingo, Soyapango, Ciudad Delgado y Mejicanos. Las mujeres elegidas, aparte de residir en dichas localidades, representan un grupo heterogéneo, donde sobresalen estudiantes, empleadas de dichos recintos universitarios, amas de casa, mujeres profesionales y representantes de entidades gubernamentales, como la Corte Suprema de Justicia de El Salvador (CSJ).

Sandra Carolina Bonilla, licenciada en Ciencias Jurídicas, es una de seleccionadas. Una de sus principales motivaciones por el compromiso con los derechos de las mujeres radica en conocer de qué forma puede ayudar a más mujeres para hacer valer sus derechos, ya que, desde su experiencia previa con casos de violencia hacia las mujeres, “uno les puede orientar, pero, si no tiene las herramientas o conocimientos, es bastante difícil. Es más una opinión, que hacer accionar algún mecanismo del Estado o instituciones no gubernamentales que las puedan ayudar”.

De igual forma, Isabel Alas, trabajadora social, expresa que se ha visto involucrada de manera empírica en casos de violencia contra las mujeres en el país. Para esta aspirante a defensora de derechos humanos de la mujer, “formarse en algo es tener las herramientas técnicas, legales, todo el entorno correcto que debemos seguir, porque, muchas veces, se dejan de hacer valer nuestros derechos, ya que no conocemos donde tocar o a quiénes acudir para defender lo que nosotros somos”.

Erika explica que la mayoría de las mujeres desconocen cómo se irá desarrollando el diplomado, pero una vez se les explica los puntos que comprende cada uno de sus módulos, “las expectativas se incrementan; para ellas, es enriquecedor, práctico, lo pueden aplicar en cualquier área: la comunidad, las oficinas, incluso, la universidad. Entonces, creo que sí manifiestan ese interés de querer conocer y aplicar”.

Carolina Molina captó al instante el entusiasmo de sus alumnas. Molina, abogada con una amplia experiencia en la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDDH), valoró el compromiso y entrega de esta treintena de mujeres ante lo que conlleva esta certificación académica al notar su apertura, su entrega y total disposición durante la clase.

Para Molina, “es importante formarse en la defensa de los derechos humanos. Porque la vida de las mujeres y los derechos de las mujeres están influidos mucho por todo lo que la sociedad piensa, que son normas no establecidas; es importante que tengamos una nueva forma de ver las cosas como mujeres, que nos asociemos, que nos agrupemos en la defensa de nuestros derechos”.

Lo anterior, quedó demostrado mientras las mujeres realizaban una puesta en común en torno a la equivocada cobertura de violencia contra las mujeres, realizada por los medios de comunicación salvadoreños, los cuales, en palabras de las futuras defensoras, “parecería ser que justifican las agresiones cometidas a las mujeres porque nosotros hemos hecho algo para provocarlos (a los hombres)”.

Claudia Jiménez, estudiante de la Licenciatura en Trabajo Social de la UES y aspirante a futura defensora de derechos humanos de las mujeres, considera preocupante que los derechos de las mujeres se sigan violentando de forma tan naturalizada, ya que “incluso nosotras no nos damos cuenta de que hay una ley que respalda nuestros derechos, creemos que, por ser mujer, tenemos que estar en la casa, tenemos que dejar que el hombre nos violente y que él diga todo lo que tengo que hacer, pero no es así”.

Jiménez, quien también realiza sus prácticas profesionales en ASmujeres, valora como importante este tipo de espacios, pues ayuda a formarlas, a saber cómo pueden hacer para mejorar su vida y las de las demás personas con la finalidad de que sus derechos se hagan valer, ya que, con anterioridad, al igual que Sandra e Isabel, ha intervenido como un apoyo en casos de violencia cometidos hacia sus compañeras, pero no estaba del todo segura qué podía hacer “y por eso estoy aquí para aprender qué es lo que puedo hacer”, puntualizó.

Con cada edición del diplomado, Erika asegura que se sobrepasan las expectativas, ya que les han solicitado impartirlo en otros departamentos y localidades del país, como San Miguel, Santa Ana y San Marcos. “Yo creería que cada vez más cabe la posibilidad de poder extendernos a más territorios, porque la violencia contra la mujer realmente es un problema que está en todas partes y, como decíamos, es un cáncer que carcome”. 

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