Disponible en: Hablame de Respeto App Hablame de Respeto App
Defensoras de los derechos de la Mujer
Friday 17, October 2014
Al filo de la violencia

La violencia hacia la mujer se expresa de diferentes formas y está determinada por diversos factores.

“La violencia es, en realidad, no una suma de hechos aislados

sino un conjunto de técnicas de coacción utilizadas en un proceso de intento de dominación y

control, que ejecutan en diversos grados casi todos los varones socializados en nuestra cultura sexista patriarcal”.

Luis Bonino

La violencia hacia la mujer se expresa de diferentes formas y está determinada por diversos factores. Sin embargo, la existencia de pautas sociales y culturales, que actúan como instrumentos de dominación y control de los hombres sobre las mujeres son un denominador común en todas sus manifestaciones.

Hasta hace poco tiempo, los malos tratos a la mujer en el ámbito doméstico/familiar eran las manifestaciones más visibles de la violencia hacia las mujeres. Por esta razón, es aquella sobre la que más se ha incidido y sensibilizado.

En las relaciones de pareja o de afectividad, la violencia hacia la mujer sigue ciertas pautas concretas. Se han creado teorías como “La escalada de violencia” y el “Ciclo de la violencia”.

Escalada de la violencia. Se define como un proceso paulatino y ascendente de etapas en las que la intensidad y la frecuencia de las agresiones se va incrementando a medida que pasa el tiempo. Incluye cuatro etapas. La primera es la agresión sicológica, es la más sutil y refinada, daña la autoestima de la mujer, la ridiculiza, ignora y no toma en cuenta la opinión de ella. La mujer se siente como una persona incompetente y teme oponerse a su pareja.

La segunda es la agresión verbal. Se refuerza la agresión psicológica, el agresor denigra directamente a la víctima, se refuerza la intensidad del desprecio y se ridiculiza el cuerpo de la mujer; además, expresa sus intensiones de agredirla, crea un clima de ansiedad, le grita, se contradice  y la culpa de sus propias contradicciones.

En la tercera, hay agresión física, golpes, jalones, pellizcos, golpes a mano abierta, que luego son a puño cerrado, utiliza los pies y objetos para golpear, se generan lesiones permanentes. Se incluyen los asaltos sexuales. Finalmente, llega la cuarta etapa o la finalización de la violencia física  en el homicidio, el suicidio o ambos a la vez. (Larouche, 1987).

Ciclo de la violencia. Este ocurre paralelo a la escalada de violencia, refleja cómo se comportan el agresor y la victima en una situación de violencia, se plantean tres fases que varían en tiempo e intensidad.

La primera es la Fase de Tensión o Acumulación: acá la irritabilidad del agresor va aumentando sin causa aparente para la mujer, ella cree que puede controlarlo con el fin de que la tensión no aumente, lo excusa, tiende a disculparlo frente a la familia y allegados, la mujer se aleja de las personas que pueden ayudarle, las discusiones por cuestiones intrascendentes aumentan, porque la violencia verbal empieza a subir de tono y ocasionalmente hay ademanes de violencia física.

Se llega a la segunda etapa que es la de Fase de Agresión, como producto de la acumulación hay un episodio agudo de agresión hacia la mujer, hay violencia física, psíquica y/o sexuales. Las mujeres sufren un colapso emocional (indiferencia, depresión y sentimiento de impotencia), es acá cuando generalmente denuncian o buscan ayuda profesional, se aíslan  y pasan varios días para solicitar ayuda, al menos que necesiten cuidados médicos.

Finalmente, pasan a la Fase de Calma o Luna de Miel. Desaparece la agresión y la violencia. El agresor manipula afectivamente a la mujer, con regalos, promesas y disculpas, esto se vuelve un refuerzo positivo para la mujer porque cree que el agresor cambiara y continúa en la relación. Con el tiempo, esta última fase es la que menos durara y vivirá con más frecuencia e intensidad las fases de tensión y agresión. Con cada ciclo completo de violencia, la mujer va perdiendo la confianza en sí misma. Cada cierre de un ciclo de violencia hace que el próximo sea aún más períodos de remisión son cada vez más cortos.

Como hemos visto, una de las características de la violencia contra la mujer es el aumento en frecuencia e intensidad de los actos agresivos. Por eso, el Violentómetro es una herramienta que advierte claramente sobre el peligro de la violencia en las relaciones de pareja, utilizando diferentes colores clasifica  los tipos y niveles de violencia. (http://www.hablamederespeto.org/violentometro.php). Incluye desde hacer bromas hirientes, aplicar la ley del hielo, celar, descalificar y humillar en público, hasta las consideradas de peligro, como encerrar, amenazar, forzar una relación sexual, mutilar y, en casos extremos, llegar al feminicidio (consulte las etapas del violentómetro aquí: http://bit.ly/1riXH5s).

Para una mejor comprensión de estos temas, se relata el caso de “Daniela” (nombre ficticio), una joven de 20 años quien ha sufrido y sufre violencia de parte de su pareja durante los últimos cuatro años. Comenzó su noviazgo y cuenta que, a los pocos meses, su novio comenzó a agredirla con comentarios machistas hirientes y denigrantes, los cuales ella dejó pasar. Así fue hasta que decidieron vivir juntos, ya que "Daniela" estaba embarazada. Esto no impidió que continuaran las faltas de respeto y, con estas, las exigencias de los quehaceres de la casa. Ella contó que era quien salía a trabajar y, por no tener un trabajo fijo, aportaba la mayor contribución económica al hogar. Sin importar esto, la exigencias de su pareja se hacían cada vez más agresivas.

La última agresión que recibió "Daniela" se produjo, debido a que le pidieron hacer doble turno (turno de 24 horas) en la empresa donde trabaja. Ella notificó a su pareja para que estuviera al tantp. En las próximas horas, su pareja comenzó a marcar a su teléfono celular cada hora. Entrada la madrugada, ella no pudo contestar las llamadas (Fase de Acumulación de Tensión, dentro del Ciclo de la Violencia).

Al terminar el turno la mañana siguiente, "Daniela" regresó a su casa. Encontró a su pareja molesta, de mal humor y comenzó a exigirle realizar las tareas domésticas con el objetivo de no dejarla descansar. El día pasó. Y, al final de la tarde, su compañero la agredió físicamente dándole un puñetazo en su ojo derecho (Fase de Explosión dentro del Ciclo de la Violencia). Su compañero de vida se fue de casa. Comenzó, posteriormente, a acercarse a "Daniela" y a su hija para una reconciliación  (Tercera Fase del Ciclo de la Violencia llamada Luna de Miel). Como vimos, los Ciclos de Violencia se repiten constantemente. Son cada vez mas frecuentes y con mayor intensidad.

Si utilizamos el Violentómetro, podemos ejemplificar los niveles de violencia que  "Daniela sufre:

  • Verde: comentarios hirientes.
  • Amarillo: ofender, humillar, descalificar, culpabilizar.
  • Naranja: intimidar, amenazar, controlar.
  • Morado: empujar, jalonear, patear, golpear.

Y, si comparamos al esquema de la Escalada de la Violencia, veremos que esta al final, en las formas más violentas de agresión.

"Daniela" se encuentra en terapia psicológica. Pero no fue ella quien buscó la ayuda directamente. La recibe, dado que sus compañeros de trabajo y su jefa inmediata se dieron cuenta que fue agredida físicamente al presentar a trabajar con un morete en su ojo derecho. Trató de esconder la situación asegurando que había sido asaltado y que así la habían golpeado.

Esto fue ideas de su pareja, quien le dijo: "No nos metamos en problemas".  De esta manera, intentó justificar su golpe, pero nadie le creyó. Su jefa la refirió a la Asociación para la Autodeterminación para las Mujeres Salvadoreñas (AMS), donde la agredidaaceptó la atención psicológica, pese a la dependencia emocional que aún padece. Se le explicó con el Violentómetro y el esquema de Ciclos de Violencia el alto riesgo que ella vive, pues se encuentra en las formas más graves de violencia. Esto dio la pauta para que finalmente aceptara la atención.

Este tipo de proceso psicológico se pronostica extenso, ya que se deben trabajar en la víctima las áreas cognitiva, emocional y conductual. El área cognitiva trabaja en el desaprendizaje de ideas y creencias que le hacen pensar a la mujer que es inferior, lograr el empoderamiento mediante un nuevo aprendizaje. Con ella, se trabajará en la identidad, modelos de familia y otras violencias vividas, además de la violencia actual.

En el área emocional, se orienta a la comprensión de las emociones, cómo se asocian las ideas y las costumbres que llevan a conductas de adaptación y sumisión, así como trabajar en la depresión, ansiedad, culpa, etcétera. Y, finalmente, en el área conductual, se propone la  modificación de esquemas, modelos y patrones disfuncionales. Se trabaja el autoestima de la mujer en conductas asertivas, defensa de sus derechos y resiliencia. Es importante que, durante el proceso de atención psicológica, la educación de género y la corrección de modelos establecidos de relaciones desiguales.

El proceso terapéutico tiene como finalidad romper con el Ciclo de Violencia y desnaturalizar las agresiones, la defensa y restitución de los derechos violentados hacia la víctima y el empoderamiento de la mujer. 

Tú donación es importante para sustentar nuestros programas de apoyo a víctimas de violencia, atención psicológica y el fortalecimiento de nuestra plataforma.

Donar Visa Donar Mastercard DONAR
Violencia Fisica

Tipo de violencia

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit. Nesciunt, error maiores? Ullam earum tempora cum illum pariatur, veniam saepe natus illo praesentium dicta possimus, repellendus labore ducimus reiciendis dignissimos ex?